
Conforme a fui creciendo, me di cuenta que el mundo no es perfecto, que vales por lo que tienes –aunque sea en la cabeza, algo intelectual- y que la existencia misma no vale mucho en un mundo competitivo como este ¿De qué me vale hacer fotosíntesis?
Con el paso de los años, con el ir y venir de errores, me fue inevitable aprender a mentir, a disimular, a ocultar. Poco a poco te vas volviendo falso, aunque sea de vez en cuando. Te conviertes en el camuflaje de una mariposa, con ojos saltones y horrendos, para no ser devorado por “la especie”.
Yo si…
Con la llegada de soles inclementes e inhalaciones que provocan no inhalar, se hace rutina “soportar” y, como cuando se pierde la sensibilidad por los malos olores, lo peor es que llegue la costumbre, como este hábito de ser yo sin saber quién soy o de ser algo que no sabes describir.
Yo sí. Yo si juego…
¿Qué te puedo decir? Todo se ha vuelto ambivalente, fastidioso, profundo. Prefiero volver a mis tiempos de palabras mal pronunciadas, cuando las noticias eran papel sobre la mesa y un apartado de dibujos con nubecitas de conversación. Dios algún día tendrá la misericordia de devolverme mis juguetes, desteñidos y casi vivos, protagonistas de mis fantasías y mis aventuras riesgosas sobre acantilados de revistas y gavetas abiertas, de mares en la ducha y terrenos hostiles en el patio.
Yo sí. Yo si juego a ser…
Entiendo que la vida es hermosa, pero ¿dónde se consiguen guías turísticas para saber exactamente por dónde transitar? O sea, me haría mucho más fácil el andar, además tendría alguna noción de dónde pernoctar y no deambular por estas plazas públicas abandonadas por la gestión… ¿Pública? ¿privada?
Yo sí. Yo si juego a ser quien no soy…
¡Jajaja! Si, cuando quiero soy dramático, cuando me da la gana soy feliz. Déjame tranquilo, déjame pretender ser infeliz, permíteme 5 minutos de en sueños, de esos en los que me puedo dar el lujo de jugar a ser cuerdo, jugar a que “todo lo comprendo” ¿nada lo comprendo? Es que si te paras aquí, y te sostienes sobre un solo pie, me dirás ¿Estás cómodo así? Ahora tápate los ojos y no uses la nariz… ¿Y? ¿Qué se sientes hacer poco uso de tus facultades para sobrevivir?
Yo sí. Yo si juego a ser quien no soy, COÑO, porque tengo derecho a soñar, a abandonar este mundo y huir, porque aunque no gane nada con tronco ajeno y hojas de utilería, se siente bien al menos creer que no has caído en esa trampa de “quiero ser”. “Ya eres”.
Ojalá las semillas fuéramos semillas y ya, sin necesidad de echar raíces y luchar contra la tierra para tomar el sol. Ojalá fuéramos como fuéramos pudiéramos sobrevivir. Sin soltar flores porque se marchitan, sin dar frutos porque te los quitan, sin dar sombra porque te utilizan, sin nada de nada para ser egoístas.
Lo cierto es que, jugando a ser roble, caen varias piñas y mis invitados terminan molestos conmigo, aún cuando lo natural es que arroje lo que debe arrojarse…
¿Por qué se enojan conmigo si no es mi culpa? Es parte del proceso natural de la vida ¿no? Herirse unos a otros para obligar a crecer a las semillas… Al final, todo es un juego, la pretensión de ser mejores de lo que en realidad somos, porque de lo contrario eres como un tubérculo arrancado de la tierra, como un pez de agua salada en agua dulce. La realidad puede ser más reveladora, pero eso no le quita lo demoledora.
Si soy una semilla y si soy culpable de jugar a ser un roble ¿y?
2 COMENTARIOS:
Me encanto *-* Ele
Gracias por comentar, amigo
Publicar un comentario en la entrada