Este lunes 7 de marzo soñé con una piña, una que tenía varios ramos de hojas, no sé si me explico, pero háganse la idea. Significó bastante teniendo en cuenta que fue mi cumpleaños y de verdad que la premonición no fue falsa. La celebración FUE LO MÁXIMO, fue genial, fue hermosa, sabrosa. Gracias a la enorme colaboración de mi amiga Francia, celebramos mi cumpleaños en una piscina, acompañándolo con buena música (jazz, bossa nova, tango y un cierre con música electrónica), a pesar de varios comentarios adversos a mis gustos musicales jajajaja –la juventud no sabe apreciar la buena música jajajaja-.
Pues no fueron todos mis invitados, pero disfruté con los que estuvieron, tomé y fumé como me dio la gana y me sentí libre, dichoso. Confieso que nunca había celebrado un cumpleaños con tanta emoción. El pecho me dolía de tanta alegría, mi corazón estaba hinchado de gozo. Y todo eso a pesar de que la persona de la que me enamoré, hace 3 años y hasta este lunes pasado, justamente en mi cumpleaños me hirió bajo, bien bajo. Aunque creo que mi mente hizo “pausa” en ese programa, por varias horas, porque no fue sino hasta la noche, cuando bajo los efectos del licor, mi corazón –y una canción que me gusta- me dijo “BASTA” y no pude soportarlo más. Me fui en llanto.
Con todo y eso siento que estos 20 años han valido la pena, han sido intensos, inestables, fluctuantes, torpes, a veces sabios. Dios me ha regalado una vida extraña, hermosa, loca, dramática, llena de letras y buena música. Me ha dado un alma de viejito prematuro y un corazón de niño damnificado. Y AÚN ASÍ, creo en los cuentos de hadas, creo en la imaginación, creo en la poca distancia, creo en EL SER SUPREMO, en un cigarrillo, vino y conversaciones honestas. Todavía, dentro de mi desastre, siento cierta coherencia. Todavía me siento capaz de sonreír sin muchas razones, de crecer como persona y de lograr mi éxito.
No tengo muchas palabras esta noche –porque son las 2:19am del miércoles 9 de marzo- pero quiero que sirva este post para decir:
GRACIAS A LA VIDA, AL OXÍGENO, AL AMOR, A DIOS, AL UNIVERSO Y LA GALAXIA QUE ME HOSPEDA.
GRACIAS A MIS AMIGOS… A MI HERMOSA MADRE (LA ÚNICA, LA MEJOR, LA MÁS ARRECHA, LA MÁS RESTEADA)
GRACIAS POR LA FAMILIA (la elegida y la heredada)
GRACIAS A TODAS LAS EXPERIENCIAS, incluyendo a las más coño de madre…
GRACIAS A TODO EL DOLOR Y TODAS LAS FELICIDADES. Gracias, porque es a partir de ahora que los frutos (la piña) se pondrán dulces y sabrosos. Y cuando el sabor sea el más exquisito podré ponerme de pie ante quien sea y sonreír sin envidia de nada, sin pena de nada, sin temor. Y SEA COMO SEA, SERÉ FELIZ.
A penas todo empieza, ahora es que la cosa se pone buena. ¡Y TEMED! Porque este que está acá será como una sombra enorme sobre este mundo. Para aquellos que estén conmigo como sombra reconfortante ante el calor. Para los que se interpongan en mi camino a la felicidad... seré una de esas sombras creadas el obstáculo más grande de sus vidas.
¡SALUD POR LA VIDA, SALUD POR MÍ Y POR EL AMOR!
2 COMENTARIOS:
Impresionante, justo, reflexivo y profundo, muy buen articulo, me uno a tu gratitud por todo lo expresado, sobre todo por lo heredado y lo compartido, se que seguiré leyendo pa rato lo que dejes por ahí.
Gracias, amigo, por comentar ;)
Publicar un comentario en la entrada